Recordaron la quema de libros del Centro Editor de América Latina

El 26 de junio de 1980 la dictadura cívico militar provocó en Sarandí, partido de Avellaneda, una de las quemas más importantes de libros. Un millón y medio de ejemplares del Centro Editor de América Latina, sello que fundó y dirigió Boris Spivacow fueron retirados de los depósitos a través de un acta judicial firmada por un juez federal de La Plata. “Esa es una de las particularidades de esta quema, que se trata de la más grande de Argentina, porque fueron un millón y medio de libros los que se quemaron. A través de un proceso judicial que se inicia en 1978, a partir del cual se clausuraron los depósitos del Centro Editor, y en el año ‘80 finalmente este juez dictamino que esos libros debían ser incinerados” cuenta Florencia Bossié, integrante de Libros animados del Grupo La Grieta quienes 33 años después realizaron junto a una gran cantidad de vecinos de Sarandí y funcionarios municipales, el primer acto simbólico en la fábrica que hoy ocupa el baldío de la quema.

El expediente judicial habla de once toneladas de libros que fueron incinerados ese día en presencia del personal de la editorial: el fotógrafo Ricardo Figueiras, Amanda Toubes, Alejandro Nociletti, Hugo Corzo y el Director, Boris Spivacow; y personal de la policía de la provincia. “A raíz de conversaciones con Amanda Toubes y con gente que perteneció al Centro Editor de América Latina surgió la idea de reflexionar sobre la quema y el significado del CEAL y volver al lugar con los libros”. Libros Animados y La Grieta logró recuperar la colección Nueva Enciclopedia del Mundo Joven una compilación de libros infantiles y juveniles censurados durante la dictadura “esos libros que sobrevivieron, de esa colección que dirigía la señora Amanda Toubes, regresaron el miércoles pasado a las manos de los vecinos”.

Con la quema de libros más grande que concretó la dictadura finalizaba la persecución iniciada dos años antes al sello de Boris Spivacow que incluyó el secuestro y prisión de empleados, amenazas, prohibiciones y clausuras. José Boris Spivacow además recuerda Florencia, tuvo un juicio “por publicación y venta de material subversivo, y lo paradójico de esto, es que lo sobreseyeron a él, pero no a los libros. Entonces mantuvieron cautivo a los libros con los depósitos cerrados hasta que se decidió quemarlos. El miedo real era a los libros. La dictadura tenía un plan cultural claro, que iba contra cualquier idea que no esté de acuerdo con la suya”. La actividad en Sarandí  contó con la participación de Amanda Toubes, responsable de la Enciclopedia Joven y hoy docente de la UBA quien recordó que “la Enciclopedia, una de las obras quemadas en su totalidad, estaba constituida por un gran grupo de científicos, historiadores, sociólogos y comenzó a publicarse en 1973 y termino de manera premonitoria, por falta de papel, en 1976”. Menciono también Amanda que varias veces regreso al lugar –desde el miércoles señalizado-, venía y caminaba por los lugares que estaban marcado por la vida nuestra y con la muerte de tanta gente y, no por romanticismo, sino por la memoria de uno”.

Los autores de Un Golpe a los libros, Judith Gociol y Hernán Invernizzi, detallan que hubo editores que decidieron destruir los materiales que eran prohibidos.

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Esa, dicen, es la cara más perversa del terror, ya no los libros que el régimen quemaba sino los que se eliminaban por propia decisión. Al respecto Florencia Bossié afirma “uno de los medios justamente más importantes en la dictadura, fue la autocensura, la gente se deshacía de algunos libros por temor, por el terror, por el miedo, la gente recuerda con mucho dolor esas quemas o la destrucción de libros a través de distintos medios”.

Previo a la presentación de Fulanas Trío, se descubrió una placa con el lema “Más libros para más. Porque la memoria está encendida”. Hace 33 años la policía bonaerense, por orden judicial, quemó en un baldío de Sarandí un millón y medio de libros. 33 años después esos libros regresaron con música y con palabras. “Para celebrar los hallazgos. Para reivindicar cada encuentro”.

 

Florencia Bossié – descargar

Cacodelphia, lunes y miércoles de 19 a 21

3 pensamientos en “Recordaron la quema de libros del Centro Editor de América Latina

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